La psicoterapia es un espacio de crecimiento y sanación que se basa en la conexión humana y la comunicación. Sin embargo, cuando trabajamos con personas con discapacidad visual , el camino no siempre es el mismo. La ceguera o la baja visión no son solo una condición física, sino que impactan en la manera en que una persona interactúa con el mundo, procesa la información y, por lo tanto, se relaciona con un terapeuta. Adaptar nuestra práctica profesional es fundamental para ofrecer un servicio de calidad y realmente inclusivo. En esta entrada de blog, exploraremos las adaptaciones necesarias en la psicoterapia para personas con discapacidad visual, abordando desde la evaluación hasta la forma de comunicarnos y llevar a cabo las tareas terapéuticas. La semiología antes que la estandarización: La clave de una evaluación justa Uno de los errores más comunes en la práctica psicológica es asumir que las pruebas estandarizadas, diseñadas para población vidente, son aplicables a...
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